Pero yo me miro y no veo nada. Solo me amo y aprecio por lo que soy. Pero no me quedo inmóvil y autocomplaciente. Me beso y me marcho con intimidad fugaz.
La gente tiene miedo de ese amor más que de cualquier otro. Porque no solo se manifiesta frente a ellos que nada tienen, que no lo tienen o simplemente les perturba. Quién soy yo para ahondar en la desdicha o negatividad de la gente. Pero sin dudas el amor se envidia y que un solo individuo pueda amarse a sí mismo retuerce la tierra.